CHALECO RETORCIDO (PARTE 1)
Francisco desconoce el sabor de la muerte sin alegrĆa, sólo
sabe que la repetición pervierte el rechazo, alimentado por el odio a las
mujeres, encuentra el valor en un susurro mortal cerrando el puƱo mientras su
cuerpo se llena de éxtasis, se desborda la satisfacción de un golpe en la
oscuridad al tiempo que penetra el alma femenina, salvaje nace con su presa
herida, hunde su navaja hasta que la sangre cubre sus manos curando y nutriendo su perversa utopĆa.
Levanta, sin sutileza, la cabeza de Candelaria Mendoza. Observa a la muerte, al momento la lluvia decolora la sangre y despierta un aroma, el fruto
de la complacencia. El deceso no es suficiente, descubre que la muerte sin
dolor no tiene sabor.
Despertando del encuentro Francisco
razona consecuente, la claridad se nubla, pierde su postura moral y en un
momento de iluminación piensa en ocultar su obra, pero la insólita necesidad de
una delicada venganza futura sólo lo confunde, ¿Cómo esconder el cuerpo de una
mujer sin cabeza? QuizƔs, piensa Francisco, arrojƔndola a las orillas de la
ciudad y asĆ deshacer su dulce travesura.
Abre los ojos, se encuentra en el espejo
aterrado-enamorado de su reflejo, unos pantalones estrechos, una faja
multicolor y un chaleco con agujetas. La armadura estĆ” lista, entretanto afuera
los ojos de proxenetas, psicópatas, sÔdicos y algún curioso observan a la
siguiente vĆctima de Francisco.
El nacimiento es inminente, el amor
relativo de la muerte que lo embriaga empieza a crear intentos perfeccionistas,
11 o 12 veces, mientras Jack hace lo propio en Londres.
Caminado sin miedo a ocultar su rostro,
orgulloso y seguro, lame el temor de una esquina prostituida sólo para
asegurarse que el silencio sigue tatuado en las pieles de sus musas, inspiración
retorcida. Siguiendo su sombra caminó durante ocho años, las mismas calles, la
misma “desconocida” travesura. Sumergido en una ola de sangre es alcanzado por
el mismo rĆ©gimen que lo protegĆa con su censura, al tiempo que los gritos a la
orilla del RĆo Consulado se reĆŗnen para organizar una protesta, el cabalĆstico
13 del segundo mes detiene a Francisco y nos muestra un defectuoso demente.
Percastre

A este no lo conozco, a Francisco...¿dices que se movĆa cerca de RĆo Consulado? esos son mĆ”s o menos mis rumbos, me gustarĆa averiguar mĆ”s al respecto.
ResponderBorrarSaludos Enfermos.